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Luis Junquera

Luis Junquera : producir sin pedir permiso

6 de febrero de 2026

“Si quieres vivir del cine tienes que empezar por ir a las fiestas, servir cafés, hacer amigos… Eso me decían cuando empecé”. Así nos narra sus experiencias Luis Junquera en, lo que podriamos llamar, una declaración de intenciones que rompe con algunos de los mitos más arraigados de la industria audiovisual. Porque, pese a no seguir ese camino tradicional [“me acuesto temprano, prefiero el cola-cao y solo tengo tres amigos”] lleva 24 años trabajando en el mundo del cine prácticamente sin salir de casa, habiendo dirigido y co-creado series para Netflix y producido uno de los videojuegos indie más esperados de 2026.

Hoy su foco está en una nueva etapa que es la de compartir ese conocimiento acumulado formando a artistas independientes, en sus palabras:“francotiradores autosuficientes que producen sin pedir permiso a ejecutivos ni grandes estudios”.

Su trayectoria combina a la perfección producción, dirección y emprendmiento creativo. Durante años lideró equipos, llegó a contratar a decenas de artistas y reinvirtió los beneficios de su empresa en nuevos proyectos, priorizando el aprendizaje por encima de la rentabilidad inmediata.

Ahora, nuestro protagonista de hoy, ha decidido transformar ese recorrido en una propuesta formativa propia, orientada a quienes desean crear sin depender de las estructuras clásicas del sector.

Hoy en MyPublicImpact, conversamos con Luis Junquera sobre industria, educación, riesgo creativo y el nuevo perfil de productor que, a su juicio, demanda el mercado.

Hoy en MyPublicImpact, conversamos con Luis Junquera sobre industria, educación, riesgo creativo y el nuevo perfil de productor que, a su juicio, demanda el mercado.
Imagen tomada de la cuenta oficial de Bootleg Universe en Instagram. Todos los derechos pertenecen a su autor.
  1. MPI .Después de más de dos décadas trabajando en el mundo del cine y la animación, ¿en qué momento decides que tiene sentido crear tu propia plataforma formativa y hacerlo desde tu web personal?

L.J. : Fíjate que tontería, hoy todo hijo de vecino tiene una cámara en su bolsillo desde los 12 años. Yo soñaba con tener una desde los 4 años y mis padres me regalaron la primera a los 18. El mismo día que me la regalaron salí a la calle a grabar cortometrajes. Y no paré de hacerlo hasta que con 23 años me apunté a un curso de animación. Ahí colgué la cámara y, después, monté un estudio de animación donde he dirigido y producido largometrajes, cortometrajes, series de Netflix, videojuegos…

En verano del 2021 tenía contratados a 30 artistas y yo les dirigía a todos. Por desgracia poco después mi suegra enfermó y tuvimos que hacernos cargo de ella hasta que falleció. Un año después fue mi cuñado el que enfermó de lo mismo y también le cuidamos hasta el final. Cuando estás cuidando a un enfermo estas cuidando a un enfermo, y punto. Diriges como puedes, pero no estás promocionando el trabajo, ni prospectando para conseguir clientes para tu empresa. En mi caso fueron varios familiares enfermos consecutivos y no estaba cumpliendo ya con mi obligación como empresario. Así que en un determinado momento, tuve que echar a los artistas con los que llevaba años trabajando y cerrar la empresa.

Mi empresa llegó a facturar como millón y medio de euros. Y los beneficios los reinvertí siempre en iniciar nuevos proyectos y mantener la producción activa. Ahora que lo veo en perspectiva creo que nunca prioricé ganar dinero; prioricé aprender.

Por lo tanto, como he invertido casi millón y medio de euros en conocimientos, me da algo de pena no compartir todo esto con el mundo.

  1. MPI : Has dado clase durante años en entornos universitarios. ¿Qué sentías que se quedaba fuera de ese modelo y qué quieres aportar ahora de una forma más directa y realista?

L.J. : Tenemos que entender que la prioridad de las universidades no es que el alumno consiga un trabajo. La prioridad de una universidad es sobrevivir. Y si tiene que adaptarse para sobrevivir: lo harán con el mínimo esfuerzo posible. Es lo normal, es lo que hace cualquier organismo o entidad.

Ellos saben lo que les ha funcionado durante décadas y aunque me consta que quieren actualizarse, hay tanto papeleo que hacer… que cuando empiezan a hacerlo la realidad ya les ha adelantado por la derecha.

Te pongo un ejemplo: ahora todo el mundo está usando la inteligencia artificial para avanzar más rápido en su trabajo. Todos usamos, como mínimo, ChatGPT en el mercado laboral. Pues me sorprende descubrir que muchos alumnos la tienen prohibida en clase. Y de hecho los profesores usan inteligencias artificiales que detectan si los alumnos usan inteligencias artificiales para hacer sus trabajos. Y si lo han hecho les penalizan. Para mí todo eso es absurdo.

Mi hermano y yo y nuestro equipo de Angry Metal hemos estado compitiendo de igual a igual con algunos de los estudios punteros de Estados Unidos, Francia, Japón, Corea… Con Covid de por medio incluido. Hemos llegado a hacer episodios completos de series sin ni siquiera salir de casa. Así que cualquier avance tecnológico lo incorporábamos rápidamente a nuestro método de trabajo de inmediato para mejorar la productividad. Es a lo que estoy acostumbrado, a moverme deprisa.

Cuando entro en las aulas de la universidad todo me parece que va a cámara superlenta: alumnos, gestiones y profesores. Así que quiero aportar algo de velocidad a aquel que lo necesite. Esté en una universidad o no.

  1. MPI : En tu caso, la experiencia profesional no viene solo del audiovisual tradicional, sino también de la animación, las series y el videojuego. ¿Por qué crees que hoy es clave que un productor tenga una visión transversal de medios y formatos?

Hoy en día todo está tan segmentando que el cerebro de tu audiencia es como un niño en una tienda de caramelos. Hay tanto donde elegir que nadie se va a fijar en el regaliz negro que está en la estantería de la entrada.

Si eres ese regaliz negro estás jodido. Si quieres asegurarte de que los niños compran tus caramelos tienes que convertirte en el puto Willy Wonka.

Y esto es algo que mucha gente aun no entiende.

Cuando Enol y yo montamos Angry Metal lo hicimos porque queríamos hacer nuestras propias películas originales. Queríamos hacer nuestro Avatar.

Pero pronto me di cuenta de que la industria no funciona de ese modo. Nadie estaba interesado en probar licencias nuevas en animación. Cuando empezamos todo dependía mucho del mercado de los videojuegos. Los primeros trabajos que hicimos fueron para un YouTuber que parodiaba videojuegos, luego nos tantearon para adaptaciones de juegos como Castlevania y finalmente sí que trabajamos con Ubisoft, para desarrollar una serie de animación que adaptaba a los personajes de sus juegos.

En nuestra segunda etapa cambiamos de industria y trabajamos directamente para el mercado del videojuego. También buscábamos licencias originales y curiosamente acabamos trabajando, de nuevo, en adaptaciones; de series de animación como Rugrats, aventuras en pañales, series de imagen real como Power Rangers, o películas independientes como Jay y Bob El Silencioso.

Al final el mercado se mueve por la venta cruzada. El secreto está en saber saltar de un formato a otro para llegar a todos los lugares y promocionarte a ti mismo y a tu proyecto.

Piensa que He-Man era una serie de animación hecha para vender juguetes. La peli de Barbie un anuncio de dos horas. Elvideojuego Witcher 3 ha vendido 43 millones de novelas. Y la serie de animación Cyberpunk Edgerunners ha vendido 2 millones de videojuegos.

Así que cuando audito a alguien que quiere empezar un proyecto le recomiendo que piense qué quiere “vender” con ese proyecto. No porque yo sea un cerdo capitalista, sino porque si vas a invertir tu tiempo y tu dinero en un proyecto será porque quieres llegar al mayor público posible. Y esta es la forma más directa de lograrlo.

Hoy en MyPublicImpact, conversamos con Luis Junquera sobre industria, educación, riesgo creativo y el nuevo perfil de productor que, a su juicio, demanda el mercado.
  1. MPI : Gran parte de tu discurso gira en torno a producir “sin pedir permiso”. ¿Qué significa exactamente eso en términos prácticos para un creador que empieza?

L.J. : Te dije que a los 18 años me regalaron una cámara y ese mismo día salí a la calle a grabar, ¿verdad? Pues fue un regalo de Navidad. Era diciembre o enero. Un día especialmente frío. No podía ponerme guantes porque los botones del zoom no me funcionaban con ellos. Así que cuando volví a casa tenía los dedos tan entumecidos que no podía ni desabotonarme el abrigo. Si le hubiera pedido permiso a mi madre para salir con aquel temporal mi carrera habría empezado, al menos, un día más tarde.

Durante los siguientes 5 años mi hermano Enol y yo rodamos cortometrajes como churros. Bajo la lluvia, con nuestros amigos. Historias de samuráis, de superhéroes, de zombies, de gangsters, de boxeadores… nos metíamos en edificios en construcción, saltábamos por azoteas y una vez hasta nos detuvo la policía por rodar en la calle sin permiso. Ni siquiera sabíamos que había que pedir permiso para eso, pensábamos que la calle era de todos.

En el 2012 hice un cortometraje de The Punisher. Me llevó bastantes meses hacerlo. Mientras trabajaba en eso mucha gente me decía que cómo me atrevía a hacer algo así, que tenía que pedirle permiso a los de Marvel. Yo solo pensaba: “ojalá mi video tenga tanta repercusión como para molestar a alguien de Marvel”. Y finalmente a nadie le importó que no tuviera la licencia. En alguna publicación llegaron a decir que era la mejor adaptación de The Punsher, hasta la fecha. Y ahí siguen, el corto y la publicación.

Pedir permiso es la forma menos original de procrastinar. Si quieres hacer algo en esta vida, lo que sea, no puedes esperar que alguien que no está haciendo nada con ella te dé su aprobación. No somos burócratas, somos artistas urbanos.

  1. MPI : The Angry Metal Company es un ejemplo claro de cómo levantar un estudio con identidad propia desde fuera de los grandes polos industriales. ¿Qué aprendizajes de esa experiencia trasladarías directamente a tus alumnos?

L.J. : En el 2019 una empresa nos contrató para producir y dirigir un cortometraje de Pokemon. Era una versión dramática y oscura de esa franquicia. Para nosotros era un trabajo de ensueño. Llevábamos 4 años luchado por ese proyecto y teníamos muchas ideas, pero nuestro cliente las descartaba sin escucharlas.

Tenían sus guionistas en nómina y teníamos que rodar lo que habían escrito ellos. Pero era un guión infantil y sin demasiado sentido. No era oscuro, no era dramático. No era nada. No es que no nos gustara, es que objetivamente no era algo interesante.

Sabíamos que si producíamos aquello nuestro público nos daría la espalda y no volveríamos a conseguir un trabajo nunca más.

Así que tuvimos que desobedecer.

Escribimos nuestro propio guión y pedimos a los actores de voz que grabaran algunas frases “adicionales”, fingimos retrasos para no hacer entregas con el trabajo a medio hacer, pospusimos los cobros y nos arriesgamos a una denuncia. Pero hicimos lo que sabíamos que nuestro público esperaba de nosotros.

Y cuando el cliente vio el resultado final le gustó tanto que olvidó por completo que ese no era el guión que nos había pedido que hiciéramos. Ahora pienso que es bastante probable que ni siquiera lo hubieran leído.

El corto tuvo bastantes fans y comentarios positivos. Y los productores quedaron tan contentos que nos recomendaron para más trabajos.

A veces tendrás que arriesgarte para hacer respetar tu visión del proyecto. Pero si conoces a tu público y sabes darles lo que quieren, el riesgo puede merecer la pena.

Eso le diría a cualquier alumno que quiera crear una producción con identidad propia.

  1. Has dirigido y co-creado algunas de las series más subversivas de Netflix prácticamente sin salir de casa. ¿Cómo ha cambiado el concepto de industria con la consolidación de las plataformas?

L.J. : Mi historia con las plataformas es un poco como la historia de Jennifer Lopez y Ben Affleck. Una historia de amor interrumpida por un largo periodo de tiempo.

En 2005 apareció Youtube y a mí, sinceramente, me pareció que eso TENÍA que ser el futuro.

Luego llegó Netflix, que en el 2014 ya estaba produciendo en serio. En aquel momento parecía que la calidad solo estaba ahí. Que si querías trabajar en un proyecto revolucionario tenías que pertenecer a ese club.

Así que invertí muchos años en tratar de gustarles y en que me dejaran participar en algo de lo que estaban haciendo.

Pero ahora estamos en el 2026 y veo a otros compañeros que centraron sus carreras en invertir en contenidos para YouTube desde el primer día. Y que no pararon. Ahora algunas de esas personas están ganando millones mientras que yo aun sigo peleándome con las plataformas de streaming oficiales, para que acrediten correctamente mi trabajo y el de mi equipo.

A cualquiera que este empezando le recomiendo centrarse en YouTube. Y cuando domine la producción y tenga un buen catálogo, ritmo y seguidores, le recomendaría crearse su propia plataforma personal o de empresa.

Sí. Crear tu propia plataforma.

Sé que esto último suena extraño hoy, pero si todo sigue evolucionando como hasta ahora tener tu propia plataforma de streaming va a ser el futuro al que nos dirigimos.

  1. También habéis producido uno de los videojuegos indie más esperados de 2026. ¿Qué paralelismos y diferencias encuentras entre producir una serie y producir un videojuego independiente?

L.J. : La animación suele considerarse un servicio y el videojuego un producto. Y esa es la gran ventaja que le veo al formato del juego si estás empezando.

Puedes hacer un videojuego muy sencillo, con una app, subirlo a itch.io y empezar a venderlo en 24 horas.

Eso con una animación es imposible. Nadie te va a comprar una animación suelta por muy buena que sea. Ni siquiera un cortometraje o un capítulo de una serie.

Si te dedicas a la producción de animación cinematográfica vas a depender de servicios de streaming, de inversores o de haber cultivado una buena red de seguidores en redes sociales o Youtube que puedan ayudarte a financiar un producto.

En cualquier caso, no es tan sencillo como el tema de los videojuegos. Pero en mi opinión merece mucho la pena intentarlo, porque quienes lo consiguen destacan mucho más.

Tengo algunos trucos que pueden ayudar a las personas que empiezan ahora, pero no son cosas que esté enseñando aun, porque quiero probarlo conmigo antes y comprobar si me funciona. Si es así lo documentaré y lo compartiré a través de mi lista de email. Ya sabes luisjunquera.com Te envío un making of diario a tu email. Así que si te suscribes mañana te pierdes el de hoy.

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  1. En tu web hablas de formar a “francotiradores autosuficientes”. ¿Qué habilidades crees que son imprescindibles hoy para que un artista pueda sostenerse a largo plazo?

L.J. : Trabajaba con un animador muy bueno que un día me pidió una semana libre. Pero no era para descansar, era porque le habían ofrecido animar algunos planos de la serie de Disney Plus Star Wars Visions. El con toda la buena voluntad del mundo me dijo que no quería dejarme colgado, pero que claro, era un proyecto de Star Wars y le hacía ilusión formar parte de él.

Pensó que yo lo entendería, pero no, yo no entiendo esas cosas. Como ves soy un jefe bastante intolerante. Jajaja.

También tuve a una diseñadora de decorados que todos los días le decía a todo el mundo que algún día iba a trabajar en Disney. Al final tuve que despedirla porque, claro, no quería interponerme entre ella y su sueño.

Piensa que Star Wars lo creó un tipo llamado George Lucas y Disney lo creó un tipo llamado Disney. Fueron artistas y empresarios con una visión muy clara. Y que además construyeron una marca personal que vive más que ellos.

Creo que esas son las habilidades imprescindibles hoy en día.

Por eso enseño producción como una fusión entre arte y emprendimiento empresarial. Alguien que aspire a ser un nuevo Geroge Lucas o Disney sí que podría encontrar en mis formaciones herramientas útiles. Pero si a lo que aspiras a ser un peón más en las fábricas que ellos crearon, creo que no voy a poder ayudarte.

  1. ¿A qué tipo de alumno te diriges principalmente: alguien que empieza desde cero o profesionales que ya están dentro del sector pero quieren ganar independencia?

L.J. : A alguien que empieza desde 0. Sin duda.

Eso no significa que el alumno tenga que ser joven o carecer de experiencia.

No.

Lo que significa es que las reglas del juego están cambiando y la educación que ofrezco estará basada en las nuevas reglas.

Mira, Henry Ford popularizó el trabajo en cadena en sus fábricas en 1913. Y hasta ahora sus métodos habían sido útiles en muchos sectores, incluida la producción audiovisual. Pero fíjate que el año pasado el actual presidente de Ford acudió a una feria del automóvil en China y descubrió que ahí el trabajo en cadena ya no existe. Que ahora lo tienen todo automatizado.

Los robots trabajan, los humanos crean. Ese es el nuevo mundo en el que vivimos.

El presidente de Ford volvió a Estados Unidos diciendo que la visita a las fábricas Chinas, había sido la experiencia más humillante de su vida.

Hay demasiada especialización. Antes era necesaria ahora ya no.

Por eso yo no doy formaciones para peones de Disney. Porque a partir de ahora el mundo ya no va a necesitar gente que sepa hacer una sola cosa muy bien. Ahora el mercado demanda Robinsons Crusoes.

  1. Si tuvieras que desmontar uno de los grandes mitos que todavía rodean al mundo del cine y la producción, ¿cuál sería?

L.J. : Cuando hablas de producir hay gente que piensa que te refieres a ser millonario y pagarles la cocaína a las estrellas. Y hay otros que piensan que te refieres a rellenar documentos para pedir subvenciones.

Y te digo lo peor.

Lo peor es que muchos de los que piensan esas dos cosas están organizando los programas educativos de universidades y escuelas de cine.

Es deprimente.

_________________________________________________________________

Luis Junquera representa una visión del productor profundamente ligada a la iniciativa personal, la rapidez de adaptación y la independencia creativa. Su nueva etapa formativa nace precisamente de esa convicción: que entender el mercado, asumir riesgos y crear sin esperar permiso puede ser la vía más directa para abrirse camino en una industria en constante transformación.

Desde su web luisjunquera.com te envía un making of diario a tu email. Así que si te suscribes mañana te pierdes el de hoy

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