Al fijarnos en las jóvenes promesas del deporte español, es inevitable pararnos en aquellas que, como Adriana Cerezo, a su corta edad, ya han dejado el pabellón de nuestro país muy alto. Hoy, en My Public Impact, hablamos de una deportista que, con tan solo 17 años (ahí es nada), se colgó una medalla olímpica y se ha convertido en una referente y referencia del taekwondo a nivel mundial. Vamos a conocer , un poquito más, a una más que talentosa deportista y mejor persona que puedes contactar de la mejor manera posible y con los mejores medios y herramientas de comunicación, a tu servicio, en su perfil público de MyPublicInbox.
Adriana Cerezo Iglesias nació el 24 de noviembre de 2003 en Alcalá de Henares, con lo que al salir este artículo a la luz debemos felicitarla por su, ya muy cercano, 21 cumpleaños. Vio la luz en Madrid y desde muy chiquitita mostró una inquietud especial y mucho talento para las artes marciales, en generral. Se decantó y empezó con el taekwondo (¡atención!) a los 4 años. Este milagro de precocidad se dio en las instalaciones del Club Hankuk Internacional, donde fue mejorando y trabajando, a la vez que destacaba por su técnica y cualidades especiales para esta disciplina.

A lo largo de su “corta” (por joven), pero impresionante carrera, Adriana ha acumulado un buen puñado títulos nacionales y allende nuestras fronteras. Ha logrado decenas de trofeos, aunque por razones de síntesis en un artículo como este citaremos los más representativos como cuando en 2021, se proclamó campeona de Europa en la categoría de -49 kilos en el Campeonato Europeo de Taekwondo que se celebró en Sofía (Bulgaria). Aún siendo el citado un éxito impresionante, su gran salto a la fama mundial llegó en los Juegos Olímpicos de Tokio del 2020 ( que recuerden se pospusieron 2021 debido a la pandemia de la COVID-19), donde, cuando nadie la tenía en esos pronósticos, obtuvo la medalla de plata tras una emocionante final frente a la tailandesa Panipak Wongpattanakit, número uno del mundo.
Este hito, impresionante, la llevó a convertirse en la deportista española más joven en ganar una medalla olímpica en su disciplina y en una de las más jóvenes en toda la historia del deporte español en subir a un podio olímpico. Su merecidísimo y luchado cajón en Tokio no sólo sorprendió al mundo del taekwondo sino que también la situó para todo un país como una de las grandes esperanzas de nuestro deporte.
Detrás de todos y cada uno de los impresionantes éxitos de Adriana Cerezo hay una historia de esfuerzo continuo y diario , de dura disciplina y de pasión por lo que hace.
A pesar del tiempo que le requiere, Adriana compagina sus entrenamientos de alto nivel con sus estudios, demostrando, una vez más, que, a pesar del enorme esfuerzo que supone, es posible alcanzar el equilibrio entre la formación universitaria y el deporte de élite. Actualmente, está inmersa en el Grado en Criminología en la Universidad de Alcalá, una carrera que le apasiona y en la que busca desarrollarse profesionalmente en el futuro.

Adriana es conocida por mostrar a todas y todos un carácter humilde y cercano. A pesar de su juventud y sus logros tiene los pies en el suelo y la cabeza tremendamente bien amueblada. Sus compañeros y entrenadores destacan, en todo momento, su capacidad de trabajo en equipo y su constante deseo de mejora. No teme enfrentarse a rivales con mayor experiencia y siempre busca aprender de cada combate, independientemente del resultado cosechado.
En esta joven carrera ya ha tenido que superar importantes obstáculos y gestionar la presión que conlleva competir al más alto nivel. Sin embargo, mostrando una madurez más allá de una fecha de DNI y una excepcional fortaleza, ha afrontado todos los desafíos con serenidad y determinación, cualidades que la distinguen dentro y fuera del tatami.
Adriana Cerezo se ha convertido en referente y referencia para muchos y muchas jóvenes deportistas que ven en ella un claro y destacado ejemplo a seguir. Su historia demuestra que, con trabajo duro y dedicación, no importa la edad temprana, y es posible alcanzar sueños que parecían quimeras o reservados para más adelante. Además, su éxito ha contribuido a dar visibilidad y potenciar el taekwondo en nuestro país. Un deporte que no es muy conocido en España (hasta ahora), pero que los logros de esta deportista llevan, cada día, a más personas a practicar este arte marcial.
Comprometida con transmitir valores positivos, Adriana participa en iniciativas y eventos destinados a promover el deporte base y a fomentar hábitos de vida saludables entre los más jóvenes. Su actitud ejemplar y sus logros la convierten en inmejorable embajadora del deporte español en el mundo.

Con la mirada puesta en los próximos retos, que son siempre ambiciosos, Adriana Cerezo sigue entrenando con la misma ilusión y dedicación que el primer día. Sus objetivos incluyen revalidar su título europeo y mejorar su actuación en los Juegos Olímpicos de París 2024, que aún siendo top, una luchadora como ella siempre quiere más. Otro de sus grandes objetivos, y quizás el de mayor calado, es seguir creciendo como deportista y como la gran persona que es.
Adriana Cerezo es más que una joven promesa; es una realidad y orgullo de la juventud de todo un país. Su talento, esfuerzo y humildad nos hacen sentir ese citado orgullo y nos invitan a seguir de cerca su trayectoria, que sin duda estará llena de nuevos y grandes éxitos.
¡Gracias, Adriana, por los grandes momentos que nos has dado y que nos darás y por llevar el nombre de España a lo más alto del taekwondo mundial!
15 de noviembre de 2024
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