Su trayectoria comenzó vinculada al software libre y le llevó a trabajar en compañías como Splunk, Adobe, Microsoft y LinkedIn. Después de más de dos décadas en el sector tecnológico, Alejandro Sánchez Acosta ha encontrado en la mentoría una forma de compartir los conocimientos y experiencias que le ayudaron a desarrollar su carrera. A través de EngineerGame acompaña a otros profesionales que buscan nuevas oportunidades, mejores condiciones laborales y, sobre todo, una estrategia para alcanzar sus objetivos.
Detrás de muchas historias de éxito profesional hay una parte que apenas suele contarse. Los rechazos, las oportunidades perdidas, las decisiones difíciles y los años de aprendizaje que preceden a los resultados.
Alejandro Sánchez Acosta conoce bien ese recorrido. Su llegada a Silicon Valley en 2015 no fue consecuencia de una oferta inesperada ni de una carrera sin obstáculos. Según relata, necesitó más de mil entrevistas, numerosos intentos y una considerable preparación para conseguir abrirse camino en el competitivo mercado tecnológico estadounidense.
Tampoco partía de cero. Llevaba años dedicado al desarrollo de software y había participado en proyectos de código abierto, trabajado para empresas españolas y emprendido sus propias iniciativas empresariales.
Aquella experiencia le permitió adquirir una sólida base técnica, pero también descubrir algo que terminaría siendo determinante en su carrera: dominar una tecnología y saber convertir ese conocimiento en oportunidades profesionales son dos habilidades diferentes.
Los primeros años de Alejandro estuvieron estrechamente relacionados con el software libre. En ese entorno desarrolló proyectos para empresas y construyó buena parte de su experiencia profesional, antes de crear su propia compañía.
Su actividad empresarial le permitió participar en numerosos proyectos y trabajar con clientes de distintos sectores. Sin embargo, como ha explicado públicamente, el crecimiento de un negocio no siempre se traduce en una mejora equivalente de las condiciones personales de quien lo dirige.
Con el tiempo decidió explorar nuevas posibilidades fuera de España.
En 2015 dio el salto a Estados Unidos, donde comenzó una etapa profesional que le llevaría a trabajar en Splunk, Adobe y posteriormente en Microsoft, incluyendo LinkedIn.
Pero la adaptación no resultó sencilla. A las exigencias técnicas de los procesos de selección se sumaban las dificultades de trabajar en otro idioma, desenvolverse en una cultura laboral diferente y resolver los requisitos migratorios necesarios para acceder a determinados puestos.
Lejos de ocultar esas dificultades, Alejandro las ha convertido en una parte esencial de su relato profesional.
Su experiencia también le permitió comprobar que muchos ingenieros con una excelente preparación técnica encuentran obstáculos a la hora de comunicar sus capacidades, afrontar entrevistas o negociar las condiciones de una oferta de trabajo.
De esa reflexión surgiría, años después, un nuevo proyecto.
EngineerGame es una iniciativa de mentoría dirigida principalmente a ingenieros de software con experiencia que desean dar un nuevo impulso a su carrera.
El programa trabaja aspectos que no siempre reciben suficiente atención durante la formación técnica: la definición de objetivos profesionales, la presentación de proyectos, la construcción de relaciones, la preparación de entrevistas y la negociación de ofertas laborales.
Su propuesta combina formación, ejercicios prácticos y seguimiento personalizado.
El objetivo no consiste únicamente en aprender a superar un proceso de selección. También busca que cada participante comprenda mejor su valor profesional, identifique las oportunidades que encajan con su experiencia y desarrolle las capacidades necesarias para asumir nuevas responsabilidades.
Alejandro defiende que no siempre hace falta una transformación radical. En ocasiones, avanzar significa aprender a presentar mejor un trabajo que ya se sabe hacer, cambiar de especialidad o descubrir que existen oportunidades profesionales que hasta ese momento parecían fuera de alcance.
Un planteamiento especialmente pertinente en un sector tecnológico sometido a cambios constantes, con la inteligencia artificial transformando tanto las herramientas de trabajo como las habilidades que demandan las empresas.

En MyPublicImpact hemos tenido la oportunidad de hablar con Alejandro Acosta para conocer de primera mano su trayectoria, los obstáculos que encontró hasta llegar a Silicon Valley y los aprendizajes que posteriormente le llevaron a crear EngineerGame.
También hemos querido preguntarle por las dificultades que afrontan los profesionales del software, por los resultados de su programa de mentoría y por el papel que la inteligencia artificial tendrá en el futuro de la ingeniería.
Estas son sus respuestas.
1. ¿Qué aprendiste en ese recorrido que te llevó a crear EngineerGame?
Llegar a Estados Unidos no fue un proceso sencillo. Tuve que esforzarme muchísimo: hice más de 1.000 entrevistas, estudié, practiqué, leí muchos libros y me apoyé en amigos y mentores que ya estaban en San Francisco. Además, tuve que pasar por distintas situaciones de visado y llegué a perder ofertas en el último momento precisamente por mi situación migratoria.
De ese proceso aprendí algo que después sería fundamental para EngineerGame: ser técnicamente bueno no siempre es suficiente para conseguir las oportunidades que buscas. También tienes que saber prepararte, comunicar lo que sabes hacer, construir relaciones, superar entrevistas y negociar.
Al principio empecé compartiendo lo que iba aprendiendo casi como hobby. Escribí Cracking the DevOps Interview, un resumen de preguntas y conceptos que me encontraba recurrentemente, y después empecé a hacer una experiencia en Airbnb sobre cómo era trabajar como ingeniero de software en Silicon Valley. Poco a poco empezaron a contactarme personas que querían conseguir mejores oportunidades.
Durante años hice sesiones individuales con ingenieros, especialmente hispanohablantes, y también di charlas a empresas sobre innovación y Silicon Valley. Con la pandemia esa parte dejó de ser posible y decidí concentrar esa experiencia en EngineerGame.
Recuerdo que la primera edición la hice mientras viajaba por Bali y éramos solamente cinco personas.
Con el tiempo entendí que el problema era mucho más amplio. Además de la parte técnica, yo había tenido que aprender a crear contenido, vender mi experiencia, comunicar, negociar y construir relaciones con mentores. Todo eso fue lo que me permitió evolucionar profesionalmente y llegar a trabajar en empresas como Splunk, Adobe, Microsoft o LinkedIn.
Así que EngineerGame nació con una idea bastante sencilla: ayudar a otros ingenieros a recorrer un camino que a mí me había costado muchos años descubrir por mi cuenta.
2. ¿Qué suele frenar a un buen profesional del software?
Muchas veces no es una falta de capacidad técnica. Es una combinación de falta de estrategia, miedo a salir de la zona conocida y no saber comunicar el valor que puedes aportar.
Hay ingenieros técnicamente excelentes que llevan años haciendo prácticamente lo mismo porque no saben cómo dar el siguiente paso. Y también aparece mucho el síndrome del impostor: pensar que todavía no están preparados cuando, en realidad, ya tienen muchas de las capacidades necesarias.
Por eso creo que el crecimiento profesional tiene varias dimensiones. No basta con programar bien. Hay que aprender a atraer la atención de las empresas, construir relaciones, crear contenido, preparar entrevistas de live coding, dominar system design, comunicar proyectos y resultados y, finalmente, negociar.
No hace falta ser excelente en todo. Muchas veces consiste en mejorar un poco en cada una de esas áreas. Cuando consigues elevar tu nivel un 10 o un 20% en varias habilidades diferentes, el resultado conjunto puede cambiar completamente las oportunidades que tienes y tu capacidad para negociar.
3. ¿A qué profesional se dirige EngineerGame y cómo funciona la mentoría?
Principalmente trabajamos con ingenieros senior, normalmente con más de tres años de experiencia, aunque muchos tienen diez, quince o incluso veinte años en la industria.
Lo primero que hacemos es entender dónde está la persona y dónde quiere llegar. Incluso antes de empezar trabajamos en una fase preparatoria en la que revisamos aspectos como su experiencia y su portfolio.
Después hacemos un proceso intensivo de unas ocho semanas en el que trabajamos prácticamente todo el proceso de búsqueda: estrategia de carrera, posicionamiento, contenido, currículum, LinkedIn, live coding, system design y entrevistas.
Pero para mí la diferencia está en el feedback. No se trata simplemente de darle a alguien una lista de cosas que tiene que hacer. Revisamos cada paso: desde el primer proyecto o publicación hasta cómo responde en una entrevista, qué está comunicando y qué podría mejorar.
Por eso lo veo más como un bootcamp intensivo de carrera, pero muy personalizado y basado en el mercado actual. El objetivo no es solamente conseguir una entrevista, sino ayudar a la persona a convertirse en el profesional que necesita ser para acceder y mantenerse en el tipo de posición que está buscando.
4. ¿Cómo medís los resultados y qué expectativas son realistas?
Desde el principio intentamos medirlo de una manera bastante sencilla. Durante el onboarding preguntamos cuál es la situación salarial actual de cada persona, tanto mensual como anual, y después comparamos esa situación con los resultados que consigue al finalizar el proceso.
Actualmente hemos tenido 128 ingenieros matriculados y 98 graduados. Entre los graduados, la media de incremento salarial ha sido aproximadamente del 80%.
Obviamente, eso es una media y no significa que todo el mundo vaya a conseguir una subida del 80%. El resultado depende muchísimo del punto de partida, la experiencia, el mercado, el país y, sobre todo, del esfuerzo que haga cada persona.
También trabajamos bastante los cambios de rol. Hay ingenieros que vienen de un perfil y quieren convertirse en SRE, Data Engineer, Backend Engineer o AI Engineer. En esos casos intentamos centrarnos menos en la etiqueta que tienen actualmente y más en el profesional que quieren convertirse, siempre que sea una transición realista y sostenible.
Y hay una distinción importante: conseguir un trabajo y hacer bien ese trabajo son dos cosas diferentes. Nosotros trabajamos mucho la primera parte, posicionamiento, entrevistas y negociación, pero una vez dentro también es importante seguir desarrollando las habilidades profesionales, la productividad y la capacidad de aportar valor.
5. ¿Cómo está cambiando la IA lo que se espera de un ingeniero?
Creo que la IA va a ser fundamental para aumentar la productividad de los ingenieros y también para acelerar muchísimo el aprendizaje.
Un ingeniero debería aprender a utilizar modelos, herramientas y agentes, y automatizar todo aquello que tenga sentido en su trabajo. También puede permitir desarrollar productos mucho más rápido.
Pero hay una diferencia importante entre usar una herramienta y saber qué hacer con ella. La IA puede generar código, pero todavía necesitas conocimiento para tomar buenas decisiones: diseñar una arquitectura, entender los trade offs, validar lo que genera, detectar errores y decidir qué problema merece la pena resolver.
Por eso creo que el valor se va a desplazar. Algunas tareas más básicas, como trabajar únicamente con un framework, escribir código relativamente mecánico o hacer determinadas tareas de frontend o mobile, pueden automatizarse cada vez más.
Al mismo tiempo van a aparecer nuevas oportunidades: ingeniería de IA, agentes, orquestación, infraestructura, sistemas distribuidos y nuevos productos construidos alrededor de la IA.
Los roles en tecnología van a cambiar. Para mí, la clave no es intentar competir con la IA, sino aprender a trabajar con ella y evolucionar hacia problemas donde el conocimiento, el criterio y la capacidad de tomar decisiones sigan teniendo mucho valor.
6. ¿Qué primer paso concreto recomendarías esta misma semana?
Yo empezaría por parar y definir qué tipo de trabajo quieres realmente.
No necesariamente tienes que hacer un cambio radical. Muchas veces el siguiente paso es simplemente pasar a una empresa mejor, cambiar de especialidad o encontrar un rol que encaje mejor con lo que quieres hacer durante los próximos años.
Para empezar, yo recomendaría ver la clase gratuita de EngineerGame, porque precisamente ayuda a entender cómo plantear ese cambio y cuáles son los pasos que hay que dar.
Y si después decides buscar ayuda, buscaría a alguien que ya haya recorrido ese camino, que pueda demostrar resultados con personas similares a ti y que ofrezca un acompañamiento suficientemente personalizado. Hay muchísima formación disponible, pero una de las razones por las que muchas personas terminan frustradas es que reciben contenido genérico cuando en realidad necesitan saber qué hacer en su situación concreta.
Eso sí, la mentoría no hace el trabajo por ti. El ingeniero tiene que estar dispuesto a aprender, practicar y cambiar algunas cosas. A veces incluso hay que ser flexible y adaptar el perfil para hacerlo atractivo al mercado.
Al final, yo lo resumiría así: no necesitas reinventarte de un día para otro. Necesitas una estrategia clara para saber cuál es tu siguiente movimiento y empezar a ejecutarlo.

La conversación con Alejandro Sánchez Acosta deja una reflexión que va más allá del desarrollo de software: una trayectoria profesional no se construye exclusivamente con conocimientos y experiencia acumulada, sino también con decisiones, relaciones personales y capacidad para adaptarse.
Su propia historia ilustra esa combinación. Desde sus primeros proyectos vinculados al software libre hasta su paso por algunas de las principales compañías tecnológicas, el recorrido estuvo marcado por oportunidades, pero también por obstáculos que tuvo que aprender a superar.
Hoy, buena parte de aquellas experiencias forma parte del trabajo que desarrolla con otros ingenieros.
En un momento en el que la inteligencia artificial está modificando las herramientas y los perfiles profesionales del sector, Alejandro insiste en la importancia de mantener el criterio técnico, aprender continuamente y comprender qué valor puede aportar cada persona más allá de las tareas que realiza.
Quizá una de las ideas más interesantes de su experiencia sea precisamente que avanzar no siempre exige empezar de nuevo. A veces basta con detenerse, identificar qué se quiere conseguir y encontrar una manera mejor de aprovechar los conocimientos que ya se tienen.
Compartir ese aprendizaje con otros profesionales es, en definitiva, una forma de dar continuidad a una carrera que comenzó alrededor de la tecnología y que ahora incorpora una dimensión especialmente humana.
Para conocer más sobre Alejandro Sánchez Acosta y su trabajo:
9 de octubre de 2026
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