Desde los focos, hay carreras que se construyen en el séptimo arte. Empero, igualmente, hay otras que se desarrollan con paciencia, en ese particular territorio donde confluyen la creación, la producción y la voluntad de contar historias que importen. La carrera de Ibon Cormenzana, nuestro protagonista hoy de la entrada de MyPublicImpact pertenece, a todas luces, a esta segunda categoría.
Ibon, al que podemos situar como director, productor y guionista, nació en Bilbao y ha desarrollado, a lo largo de los años, una carrera que supone viajar y transitar entre la autoría cinematográfica y el impulso a proyectos de otros creadores. Es, sin duda, alguien que sabe combinar mirada artística y visión de industria, lo que se ve reflejado especial y talentosamente en su trabajo dentro de Arcadia Motion Pictures, productora desde la que ha impulsado numerosos y reconocidos metrajes dentro del panorama cinematográfico español.
Ibon Cormenzana ha sido una figura muy activa en la producción cinematográfica en toda su intensa carrera, que difícilmente podremos condensar hoy en estas pocas líneas. Pero si señalaremos que desde, la ya citada, Arcadia Motion Pictures ha participado en el desarrollo y producción de múltples proyectos de enorme calidad que han circulado por festivales y circuitos internacionales, contribuyendo a consolidar un espacio de prestigio para el cine independiente y de autor dentro del sector audiovisual.
Ese trabajo como productor ha situado a Ibon en el corazón de muchos proyectos que os van a sonar enseguida pues desde Arcadia ha participado, entre otras, en películas como “Blancanieves” de Pablo Berger, “No habrá paz para los malvados” de Enrique Urbizu, “As bestas” de Rodrigo Sorogoyen o “Robot Dreams”, títulos que han logrado premios y una más que notable proyección internacional. Su papel dentro de esa estructura productiva ha sido el de impulsar historias y acompañar a cineastas que buscaban una mirada propia dentro del panorama audiovisual.

Pero la trayectoria de Ibon Cormenzana no se queda sólo en una excelente producción. A la vez, y de modo paralelo, ha desarrollado un recorrido personal como director, con títulos que aparecen en su filmografía pública como “Jaizkibel”, “Los Totenwackers”, “Alegría tristeza” , “La cima” o “Culpa”.
En estos últimos dos años ha continuado esa línea con proyectos como “El bus de la vida” ( del 2024) y “Cuatro paredes” (del pasado 2025). Esta peli, en quien escribe, dejó una especialísima sensación (teniendo en cuenta que devoro todo lo de Ibon) y no quiero adelantar más que es una imperdible película centrada en la historia de una madre y su hija que intentan reconstruir su vida tras una pérdida repentina.
En todas sus cintas aparece con frecuencia una constante, a saber: el interés por los conflictos humanos, por las decisiones que tomamos las personas cuando la vida cambia de forma inesperada. No es que yo pretenda decir que es un estilo cerrado, sino de una sensibilidad narrativa que busca acercarse a los personajes desde la empatía y la experiencia emocional.

Moviéndose al lado de esta carrera que mínimamente hemos glosado arriba, Ibon Cormenzana ha impulsado también Mundo Cero, una iniciativa que plantea el audiovisual como herramienta de conciencia social con un canal de Youtube que recomendamos encarecidamente. “El hombre que empezó a correr”da salida a este proyecto que nace con la idea de crear películas y contenidos capaces de generar reflexión sobre distintos problemas contemporáneos y de colaborar con organizaciones humanitarias para amplificar ese mensaje y con el impulso de “tres motores : correr, el cine y la colaboración.

Ese cruce de caminos entre cine, industria y compromiso quizás pueda explicarnos bastante bien el perfil de Ibon Cormenzana que hoy te traemos a MyPublicImpact. Su trabajo es un sabrosso cóctel agitado de experiencias de quien conoce la producción desde dentro con la mirada del director que sigue buscando nuevas historias que contar.
En estos inciertos tiempos en los que el audiovisual vive cambios constante entre plataformas, nuevos modelos de financiación, nuevas audiencias… La trayectoria de nuestro hombre recuerda algo esencial; y es que el cine sigue siendo, ante todo y sobre todo, un lugar donde las historias encuentran forma y donde las imágenes pueden abrir conversaciones más que necesarias.
Y quizá por eso su carrera resulta especialmente interesante. Porque, más allá de premios o cifras, la convicción de que el cine todavía puede emocionar, provocar reflexión y, en ocasiones, incluso contribuir a cambiar la manera en que miramos el mundo; es una perenne idea que atraviesa todo su genial trabajo.
6 de marzo de 2026
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