6 de noviembre de 2026
Antes de ocuparse de cómo un estudiante elige dónde vivir, Irene Gómez dirigió un asistente virtual y estuvo al frente de la inversión de Telefónica en empresas jóvenes. En septiembre de 2026 se incorporó a Nido Livensa para dirigir la estrategia digital del grupo de alojamiento estudiantil.
En el anuncio de su incorporación, Irene Gómez Luque se detuvo en algo que conocen bien quienes se han mudado de ciudad para estdiar. Elegir residencia es una de las decisiones importantes del curso(algunas veces fundamental ) . Y suele tocar antes de conocer el barrio, a los compañeros o siquiera el camino a la facultad. Facilitar esa elección es una de las tareas que la ingeniera, protagonista hoy en MyPublicImpact ) tiene ahora por delante.
Mucho antes de la conversación sobre ChatGPT
Ingeniera de Telecomunicaciones y Telemática por la Universitat Ramon Llull, Irene trabajó en el desarrollo de productos de ciberseguridad y, más adelante, en el uso de la Inteligencia Artificial para atender a los clientes. La Guía de mujeres líderes del ecosistema empresarial recoge esas dos vertientes de su carrera. Una de ellas tenía un nombre que muchos usuarios de Movistar recordarán.
Era Aura, el asistente virtual de Telefónica. La idea de hablarle a una máquina adquiría ahí un sentido bastante cotidiano. Un cliente podía pedir información sobre un srvicio con sus propias palabras. Para el equipo de producto, la dificultad empezaba precisamente ahí ; distintas personas podían formular la misma consulta de maneras que en poco se parecían entre sí.
Irene Gómez dirigía Aura cuando Telefónica le confió su unidad de innovación abierta. El cambio la llevó al otro lado de la mesa. Hasta entonces se había ocupado de desarrollar productos dentro de la compañía. A partir de 2020, buena parte de su trabajo consistiría en reconocer qué podía aportar un equipo de fuera y encontrar a quién podía interesarle dentro de Telefónica.

Lo que busca una operadora en una empresa joven
En 2024, con Irene como consejera delegada, Wayra reunió bajo una misma marca las iniciativas de inversión en startups del grupo. En su cartera convivían negocios tan distintos como Uelz, dedicada a los pagos por internet, y Remuner, que desarrollaba software para gestionar comisiones de ventas. Cuesta encontrarles un parecido si se mira solo la tecnología. Resulta más fácil si se piensa en las tareas que cualquier empresa necesita resolver para vender y cobrar.
Irene explicó que uno de los retos de su puesto era conciliar los intereses de la gran compañía con los de los emprendedores. Para una operadora puede tener sentido dedicar meses a probar un producto. Para la empresa pequeña que paga las nóminas mientras espera, esos mismos meses cuentan de otra manera.

La elección de una habitación
Al despedirse de Wayra y Telefónica, Irene recordó a las personas con las que había crecido profesionalmente. Meses después llegó la noticia de su siguiente destino. Nido Livensa la incorporaba a su equipo de dirección mientras avanzaba la integración de Nido Living y Livensa Living.
El anuncio de su nombramiento sitúa su responsabilidad tanto en la tecnología que utilizarán los residentes como en las herramientas de quienes los atienden. El grupo aspira a alcanzar las 25.000 plazas en 2031. Para quien está eligiendo una sola habitación, sin embargo, la escala es otra. Importa saber qué incluye el precio, cómo se hace la reserva o a quién acudir si surge un problema al llegar.
Hay cierta continuidad entre aquel cliente que intentaba hacerse entender por Aura y el estudiante que hoy busca alojamiento. En ambos casos, la persona que está al otro lado de la pantalla tiene algo concreto que resolver. Ahí, en un trámite que se entiende a la primera o en una consulta que llega a la persona adecuada, se podrá apreciar el trabajo de Irene y su equipo.